Desde la premoción del concepto en las obras de Alvin Toffler y su Tercera Ola, hasta  Don Tapscott y su Economía Digital, el rol de los prosumidores comienza a inturirse. Al principio está afectando a aspectos y productos que muchos pueden suponer menores (venta de libros, viajes, etc), pero,¿llegará este cambio de paradigma a los servicios públicos (las utilities anglosajonas)?. ¿Llegaremos los clientes a intervenir en los procesos de suministro de agua, energía (electricidad y gas), o la gestión de los residuos?. Estas áreas que configuran también los servicios que habitualmente alguien en el primer mundo necesita para “ser ciudadano”, parecen más resistentes a la fuerza transformadora de un mercado que comienza a ser regido por la colaboración de clientes a través de diversos medios (redes sociales, foros, marketplaces,etc). Sin embargo, la importancia cada vez mayor de la preocupación por la sostenibilidad, tanto de recursos escasos, como en forma de eficiencia, esta obligando a una transformación tecnológica de estos negocio alrededor redes de distribución inteligentes (smart grids) que puedan comprender la demanda y el uso social del recurso. Cuando esto ocurra el modo en el que las actuales empresas de servicios básicos operan cambiará dando más importancia al cliente y rediseñando con él la prestación del servicio, ya sea suministro o abastecimiento. ¿Quién se está preparando para este cambio?